Aprendemos la importancia de no hacer nada, solo disfrutar de estar en reposo aunque estemos despiertos.
Los niñ@s aprenden la diferencia entre la tensión y la relajación de su cuerpo y de su mente.
Hacemos ejercicios de visualización por ejemplo como recorre una luz nuestro cuerpo desde los pies hasta la cabeza o utilizamos instrumentos musicales como el tambor de océano que simula el sonido del mar en movimiento.
Algunos peques se duermen, otros no quieren parar, pero aprenden a estar en silencio para respetar la relajación de sus compañer@s.

